Humberto Briceño: “La gran batalla de Keiko Fujimori será en el sur”

Diario Nuevo Sol conversó con el psicólogo y antropólogo Humberto Briceño, quien nos explica algunas de las razones por las que muchos peruanos optaron por la derecha en las últimas elecciones

Luego de tres intentos fallidos, Keiko Fujimori logró ser electa presidenta del Perú. El psicólogo y antropólogo Humberto Briceño nos explica qué factores determinaron el regreso del fujimorismo y qué podemos esperar de su gobierno

¿Por qué el electorado, en su mayoría, ha elegido el retorno al fujimorismo?

El voto en el Perú está condicionado. Es como si hubiera hilos invisibles que ejercen poder sobre el voto popular. Nos arrean a ciertos discursos valiéndose de herramientas bastante antiguas. Una es el miedo. Hay una campaña muy fuerte de miedo contra la izquierda. Y al mismo tiempo está la promesa de que el modelo tarde o temprano va a funcionar. El empleo informal ha cambiado de nombre y ahora es emprendedurismo.

Entonces, a nosotros nos están educando socialmente desde hace mucho tiempo: cómo debemos de votar, qué ideas son las correctas, de qué nos tenemos que alejar… Todo esto es modelado social, psicología de masas. El fujimorismo es un modelo político que lo encarna bastante bien.

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¿Cómo se explica que la derecha tenga tanto arraigo en los sectores más populares de Lima?

Hay una respuesta simplista que viene de ciertos sectores de izquierda que dice: “Son ignorantes”. La otra respuesta es que estos sectores votan sin coacción por la derecha porque verdaderamente creen que el modelo funciona. Mi posición es una intermedia: no hay una libertad absoluta. Por un lado, hay un condicionamiento social a través de los medios de comunicación; y por el otro, una frustración contenida en la población por las condiciones en las que vive.

El limeño de los sectores populares vive sometido diariamente a una violencia estructural que difícilmente conoce otro peruano. Extorsiones, tráfico, precariedad, contaminación, racismo… Todo esto es más fuerte en Lima que en otros lugares. Hay un nivel de violencia acumulada importante. Esa violencia, que no encuentra al verdadero culpable, explica la identificación que se tiene con políticos que proponen mano dura, que ofrecen un enemigo, así sea imaginario, para combatir y liberarla. La derecha capitaliza muy bien esto y, al mismo tiempo, implanta en los sectores populares un rechazo hacia las ideas que explicarían de dónde viene esa violencia.

¿Qué pueden hacer los actores políticos para evitar qué se justifiquen los abusos?

Estamos entrando en un gobierno que pinta ser muy autoritario. Se están creando las bases incluso antes de que la señora Fujimori asuma el poder con, por ejemplo, esta ley que hace que los delitos cometidos por la Policía y el Ejército sean juzgados por el fuero militar. La intención es quitarle al ciudadano el poder para interpelar al gobierno. Esto genera un sentimiento de indefensión. Las personas que suelen protestar o expresar su disensión con el gobierno se están preguntando en qué condiciones se van a dar las marchas ahora.

Si las instituciones están cooptadas, si el sistema de partidos y el sistema democrático electoral no funcionan, debería fortalecerse la política ciudadana como una organización paralela, pensar la política no en términos electorales, sino desde las bases.

Keiko Fujimori debe tener unas ganas terribles de vengarse de Gorriti, de Domingo Pérez y de todos los que en algún momento le hicieron sentir a su padre y a su partido político que no son impunes. Eso es lo primero que hace un gobierno dictatorial: usar la fuerza para que los enemigos se den cuenta de que no hay forma de resistir o hacerle frente. Keiko, me imagino, hará una demostración de su poder los primeros meses, para que quede claro quién manda.

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Un gran problema es pensar que el fujimorismo es un hecho aislado. Están surgiendo gobiernos de derecha en toda Sudamérica. Entonces, es importante también pensarnos como región, comenzar diálogos entre países sobre nuestras experiencias, para saber lo que se está implantando en el otro lugar. Antes, hemos tenido el Plan Condor. Ha habido gobiernos dictatoriales en Sudamérica que han trabajado de manera coordinada.

¿Cuál será el principal desafío del gobierno de Keiko Fujimori?

La gran batalla, la mayor resistencia al gobierno de Keiko Fujimori será en el sur. Es el espacio territorial que le plantea un verdadero reto, el lugar donde tendrá que ver qué estrategias usar. Ya hay analistas e incluso asesores cercanos a ella que le están diciendo «tienes que pacificar el sur”, con todo lo que implica. Me parece que, desde el sur, hay que comenzar a pensar en los intereses de esta macrorregión, que seguramente van a ser la última rueda del coche para el fujimorismo.

Entrevista publicada en Diario Nuevo Sol el 2 de julio de 2026

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