Jorge Caro: “El fujimorismo instaló una narrativa que va en contra de la realidad”

El sociólogo Jorge Caro Valera nos comenta cómo la narrativa fujimorista ha logrado subsistir gracias a una ‘guerra cognitiva’

El sociólogo Jorge Caro Valera nos comenta cómo la narrativa fujimorista ha logrado subsistir gracias a una ‘guerra cognitiva’. La educación y la realidad histórica resultaron afectadas

EDUCACIÓN

“Durante el gobierno de Paniagua, y posteriormente en el de Toledo, se realizó un diagnóstico educativo y cultural del país. El documento se le envió a Walter Peñaloza Ramella, el gran amauta que hizo la reforma educativa de Velasco. Este gran maestro peruano comenzó a construir un currículo donde por primera vez se instauraba un modelo pedagógico-cognitivo.

Esto nos dio un impulso para hacer una grandiosa reforma educativa. ¿Cuándo se terminó la reforma de Walter Peñaloza? Cuando el opulento Congreso de Keiko Fujimori sacó a Jaime Saavedra. Todo se destruyó, los enfoques, el modelo… También la reforma universitaria, para hacer negocios con la creación de universidades”.

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NARRATIVA

“Paniagua y Toledo también organizaron el Acuerdo Nacional y la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Esta última concluyó que Sendero Luminoso, el MRTA y, en menor medida las Fuerzas Armadas y Policiales, ocasionaron más de sesenta y nueve mil muertos. Además, daba recomendaciones para mejorar nuestra vida en común y reconciliarnos.

En una República, en un Estado de Derecho, el rey es la ley. Pero con Fujimori, el rey era él. Todas las instituciones fueron corrompidas luego de ser copadas. Mucha gente aprista, del PPC, de Acción Popular y de la izquierda misma fue convirtiéndose al fujimorismo, convencidos por sus falsos logros, como la construcción de muchos colegios o la derrota del terrorismo. Y esta narrativa fue heredándose”.

GUERRA COGNITIVA

“Toledo siempre gobernó con el Acuerdo Nacional y sus políticas de Estado. Su gobierno tuvo cincuenta y dos meses de crecimiento. En cambio, Alan García solo convocaba al Acuerdo Nacional cuando había grandes crisis. Fue él quien le dio la potestad al fujimorismo para desconocer el documento de la CVR. Con el aprismo como cola de ratón, se comenzó a cuestionar que la policía y los militares hayan hecho algo malo.

A la Comisión de la Verdad ya ni la mencionan, el Acuerdo Nacional ya no existe. Se malogró el país. Se volvió a la crisis permanente, a la desconfianza general. Y mientras esto pasaba, el fujimorismo hizo una guerra cognitiva, una guerra cultural para instalar una narrativa que va en contra de la realidad de la historia, una narrativa en la que solo ellos son los héroes”.

JÓVENES

“Los jóvenes que desconfían de las redes sociales van a la televisión, pero casi toda le pertenece a Keiko Fujimori y a esa élite que está adueñándose del país. Personas que basan su poder en lo económico, en sus influencias y en los negocios que han creado.

A nosotros lo que nos queda por hacer es otra guerra cultural, desmantelar la falsedad de su narrativa, mostrar la historia, los libros, a los académicos; toda prueba documentaria que sirva para demostrar cómo fueron las cosas. Mientras ellos usan fusiles, cárceles y persecución, nosotros debemos utilizar ideas, valores, símbolos”.

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