El biólogo marino Antony Apeño advierte sobre los problemas que enfrentan nuestro mar y zonas costeras, entre ellos la pesca industrial en áreas protegidas y el tráfico de terrenos
¿Qué tan común es el ingreso ilegal de embarcaciones extranjeras a nuestro mar?
El ingreso de flota extranjera es recurrente, pese a que los indicativos del Ministerio de la Producción no permiten evidenciar su presencia, como sí lo hacen nuestros compañeros pescadores. Es difícil manejar un registro ya que no se ha logrado que estas embarcaciones tengan un sistema de georreferenciación. Y han desarrollado una nueva metodología que les permite posicionarse fuera de las 200 millas, en el límite, desde donde atraen a los recursos y comienzan a pescar con ayuda de instrumentos lumínicos.
¿Qué significa la prohibición de la pesca industrial en Paracas?
Es un buen precedente porque señala cómo se deben manejar las áreas marino-protegidas, las cuales tienen objetivos claros. Uno de ellos es la conservación de los recursos que se encuentran dentro de este espacio y que no pueden ser impactados por la pesca industrial. Sin embargo, tenemos las áreas marino-protegidas Dorsal de Nazca y Mar Tropical de Grau, donde, desde su creación, se ha permitido este tipo de pesca. La situación debe ser revisada por el Ministerio del Ambiente.
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¿Qué perfil deben tener los equipos que investigan delitos ambientales?
Si bien ya se tienen monitoreados y tipificados algunos delitos, hay otros que ni siquiera se registran. Debe haber equipos multidisciplinarios. Gran parte del trabajo lo desarrollan ingenieros ambientales, biólogos u oceanógrafos, pero también necesitas, por ejemplo, economistas y sociólogos. Si el delito es en una zona marino-costera y hay actividades económicas que se desarrollan allí, debemos entender cómo se maneja la población en esa zona.
¿Cómo afecta el megapuerto de Chancay a los ecosistemas y especies marinas?
Es un tema bastante amplio. Ha habido impactos desde un inicio con el dragado, el cual ocasionó pérdidas de especies en zonas de desove que aprovechaban los pescadores. Pero, con el megapuerto ya funcionando, hay otros que han pasado desapercibidos. El incremento del tránsito marino afecta a especies como las ballenas, que llegan más o menos entre setiembre y octubre. Podrían verse afectadas por colisiones con embarcaciones.
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Con la conformación de los espigones, se ha modificado la estructura de playas aledañas. Esto no fue contemplado en el estudio de impacto ambiental. Trataron de alguna forma de manejarlo con geotubos, pero terminaron siendo un fracaso y en algunas zonas han tenido que retirarlos. Hemos visto que ha aumentado también el tráfico de terrenos en zonas colindantes. Los pescadores que desarrollan sus actividades en la zona del megapuerto han tenido que desplazarse, generándose conflictos en algunos casos. Esto, debido a que el aumento de pescadores en una determinada zona le quita el trabajo a los de otra.
¿Qué otros problemas enfrentamos?
Tener a la pesca dentro del Ministerio de la Producción, cuyo propósito es justamente la producción, la parte económica, genera demasiados conflictos con respecto a las cuotas de captura. Creo que debería haber un Ministerio de Pesca como se tenía hace años, que maneje adecuadamente el recurso. Con respecto a la conservación de las áreas protegidas hemos avanzado muy poco. Nos habíamos comprometido como país a tener por lo menos 10 % de áreas de conservación marinas a 2020 y hemos llegado con las justas a 7.9 %.
Entrevista publicada en Diario Nuevo Sol el 8 de abril de 2026


