Raúl Méndez: “Terremoto en Lima no será solo un desastre, será una catástrofe”

Según el especialista, el escenario más pesimista ante un terremoto de gran magnitud es crudo: incluso las edificaciones modernas sufrirán daños

El Dr. Raúl Méndez, ingeniero civil y geólogo, especialista en prevención de desastres, analiza las principales vulnerabilidades de la capital frente a un sismo de gran magnitud y las intensas lluvias asociadas a El Niño

VULNERABILIDADES

Para el Dr. Méndez, Lima es especialmente vulnerable ante un sismo de gran magnitud por distintos factores. Uno de ellos es su ubicación geográfica (nos encontramos en la zona en que la placa Sudamericana choca con la placa de Nazca); y otro, el crecimiento desordenado de la ciudad, que tiene un 70% de viviendas autoconstruidas e informales.

El especialista también señala como un factor a tener en cuenta los distintos tipos de suelos. Lima, asentada sobre el Valle del río Rímac, tiene suelos buenos, regulares y malos. Aquellos con presencia de gravas y cantos rodados depositados por el río pueden considerarse entre los buenos.

En esa línea, distritos que se encuentran más cerca al río (Cercado de Lima, Rímac y Breña, por ejemplo), tienen mejores suelos que los más alejados. Estos últimos, al poseer suelos blandos, son los más vulnerables, indica Méndez.

Pero tener una vivienda segura no requiere únicamente de un buen suelo, sino también de una buena construcción, acorde con las nuevas reglamentaciones. En los asentamientos humanos, esto no se cumple.

PUEDES VER

Edilberto Jiménez: “No estamos aptos para ver obras que nacen en un conflicto”

Edilberto Jiménez: “No estamos aptos para ver obras que nacen en un conflicto”

EL PEOR ESCENARIO

El escenario más pesimista ante un gran terremoto es crudo. Si la magnitud es de entre 8,5 y 8,8, Méndez estima que una parte considerable de las viviendas informales podría colapsar y que incluso las edificaciones modernas sufrirían daños. “No solamente será un desastre, va a ser una catástrofe”, afirma.

EL NIÑO

El Perú, y específicamente Lima, tampoco están preparados para los efectos de las intensas lluvias asociadas a El Niño. Esto, no solo debido a la presencia de quebradas, sino a la ausencia de una buena gestión en cuanto a trabajos de prevención. Así, entre los lugares más afectados, por la topografía del terreno, Chosica destaca por su vulnerabilidad.

Si se limpiaran los materiales sueltos de las quebradas principales y secundarias durante la época correspondiente, los daños podrían reducirse significativamente, señala Méndez. “El agua sola no va a matar, lo que causa destrucción es la caída de estos materiales, que se van acumulando con los años”, agrega.

Esto, sin dejar de lado el tema de la reubicación de las personas que habitan en las zonas de los cauces naturales. Un problema estructural que va mucho más allá de la gestión de desastres, sin duda.

Foto: Agencia Andina
PUEDES VER

Chincha: Comuneros de Chavín rechazan venta irregular de tierras

Chincha: Comuneros de Chavín rechazan venta irregular de tierras

ALBERGUES

La labor de prevención también debe contemplar qué ocurrirá con la población después de un desastre. Para Méndez, las autoridades deberían tener definida, desde ya, la ubicación de albergues temporales y zonas de refugio, tanto ante terremotos como ante huaicos e inundaciones.

El especialista recientemente participó en una investigación que tomó como piloto el Sector 21 de Puente Piedra, donde viven más de diez mil personas. Allí, se identificaron trece posibles albergues en zonas relativamente estables y alejadas del peligro de huaicos. Estos podrían funcionar con carpas, campamentos e incluso contenedores acondicionados.

La planificación, agrega, debe realizarse por sectores y considerar también cómo llegará la población hasta estos puntos. “Todos tienen que tener una zona de refugio”, sostiene.

PREVENCIÓN

Méndez es especialmente crítico con la capacidad actual del Estado para enfrentar una emergencia de gran magnitud. Así, el especialista considera que las intervenciones realizadas cuando el peligro ya es inminente terminan siendo medidas paliativas y no verdaderos trabajos preventivos.

Uno de los principales problemas, sostiene, es la falta de coordinación entre instituciones. Distintas entidades producen estudios e información sobre los peligros, pero estos esfuerzos permanecen fragmentados. “Cada uno trabaja por su santo”, resume.

Por ello, incide en la necesidad de que las autoridades tengan identificadas sus zonas de mayor riesgo. Sin embargo, ante una emergencia de grandes proporciones, advierte, las capacidades distritales y regionales serían rápidamente superadas y la respuesta tendría que recaer sobre el Gobierno central.

Publicado en Diario Nuevo Sol el 21 de agosto de 2026

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

spot_imgspot_img

PODRÍA INTERESARTE