Julio Failoc Rivas, director del Semanario Apuntes a Lápiz, comparte una visión prospectiva sobre los escenarios que definirán el rumbo del país a partir de 2026
Escribe: Hector Narvaez
¿Cuál cree que será el rol de las bancadas de OBRAS y el Partido del Buen Gobierno?
En un Congreso previsiblemente fragmentado, actuarán como los «fieles de la balanza», aunque con matices distintos. Frente a un eventual gobierno de Fujimori, es probable que el PBG adopte una postura de «oposición constructiva» o vigilancia institucional, priorizando la estabilidad, pero sin una alianza formal. Conozco a Nieto y no creo que este cerca al fujimorismo, ni por asomo. Ante Sánchez, su posición sería más pragmática, negociando gobernabilidad a cambio de mantener reformas técnicas y el respeto a la carrera pública.
Con respecto a OBRAS, por su perfil municipalista y de gestión, esta bancada buscará el pragmatismo puro. Con Fujimori, se alinearán bajo la bandera de la reactivación económica mediante la inversión pública. Con Sánchez, su apoyo estará condicionado a la descentralización de recursos y autonomía regional, actuando como un puente entre la izquierda centralista y los gobiernos locales.
¿Qué futuro le espera a Petroperú y Camisea en eventuales gobiernos de Fujimori o Sánchez?
El destino de los recursos estratégicos presenta una dicotomía profunda en ambos escenarios. En el escenario Fujimori se mantendrá el statu quo de los contratos vigentes. Para Camisea, se priorizará la exportación y la seguridad jurídica para atraer nuevas inversiones. En el caso de Petroperú, es altamente probable que se impulse una reestructuración con miras a la participación de capital privado o una gestión con miras a la privatización, limitando el salvataje financiero estatal.
En el escenario Sánchez, por su parte, se buscará la «soberanía energética». Con Camisea, la presión será hacia la renegociación de contratos para la masificación nacional del gas. Para Petroperú, el Estado fortalecería su rol operativo, buscando que la empresa lidere la cadena de hidrocarburos, lo que podría generar tensiones con los mercados internacionales y la disciplina fiscal.
¿Podrán lidiar Sánchez y JP con la «Prensa de Demolición»?
Roberto Sánchez no la tendrá tan fácil como muchos creen. Él y su coalición enfrentan un desafío comunicacional sin precedentes frente a la prensa de demolición. A diferencia de campañas anteriores de la izquierda, Sánchez posee una mayor destreza dialéctica y experiencia en el Ejecutivo, lo que le otorga cierta «coraza» política.
Sin embargo, la estructura mediática tradicional suele ser implacable con propuestas que alteran el modelo económico. Su capacidad de resistencia dependerá de su habilidad para territorializar su discurso y usar medios alternativos para neutralizar los ataques de Lima, capitalizando el descontento regional que ya se observa en zonas como Moquegua y Puno.
¿Qué estrategias usará Keiko Fujimori para finalmente alcanzar la presidencia?
Para romper su techo electoral, la estrategia de Fujimori no se basará en la ideología, sino en el orden y la supervivencia institucional. Intentará presentarse como la única garantía contra un cambio radical del modelo económico, buscando captar el voto del centro y de las élites que temen a Sánchez.
También, buscará alianzas con la derecha radical. Aunque sectores como el de López Aliaga han mostrado resistencia, la necesidad de frenar a la izquierda obligará a una unidad de conveniencia bajo el argumento de la «defensa de la democracia». Y, ante la crisis de criminalidad, su discurso se centrará en la «mano dura», tratando de emular modelos regionales exitosos para conectar con el electorado urbano que prioriza el orden sobre la institucionalidad.
Entrevista publicada en Diario Nuevo Sol el 7 de mayo de 2026


